viernes, 17 de septiembre de 2010

BIENVENIDO CARUCHA

Regresa el hijo prodigo. Solo que se le olvidó que era a la casa paterna. Y quizás esa sea. Un padre de familia, en la mayoría de los casos es quien provee de sustento económico a una familia.

Cuando Vicente Sanchez regresó al futbol mexicano, era casi seguro que regresaría al Toluca, al equipo que lo vió crecer y al que tantas alegrías le brindó.

Sin embargo, la cartera del América pesó más que la gratitud. Es nomal. Cada persona piensa absolutamente en su conveniencia. Nadie hace nada sin un interés propio. Un albañil está comprometido en hacer un buen muro por el hecho que le pagan. Un doctor debe curar porque está bajo juramento de hacer lo propio para el bienestar de una persona. En un jugador de futbol es igual.

Si a mi me ofrecieran un contrato por 1.3 millones de dolares al año, no lo pensaría dos veces teniendo la seguridad que me pagarán esa cantidad 2 años.

Sin embargo, el cariño no se puede comprar. Es incondicional, pero debe ganarse. La gratitud del público mexiquense no olvida los campeonatos que dió. Pero también ve como una traición una declaración de el mismo jugador al decir que si regresaba era al Toluca.

Me gustaría ver a Vicente Sanchez en la plenitud que se le conoció en el Toluca. Ahora es una parsimonia y un dejo de valemadrismo con el que se presenta. Veo jugar a un desangelado demonio. Puedes comprar un carro y un departamento, pero no podrás comprar tu alma cuando ella pertenece al infierno...

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