lunes, 28 de abril de 2008

Los seguidores de Paquita la del Barrio


Me comentaron un día que a la hinchada del América era como los seguidores de Paquita la del Barrio, porque siempre los hacían llorar. Esto no dista mucho de la verdad. Si no es por la sequía de victorias, es por las verdaderas hazañas que se les ocurre hacer. ¿Pero quién esta detrás de esta resucitación de las Águilas? Juan Antonio “el Cabezón” Luna es la respuesta. Después de ser un ícono del equipo como jugador, tomo la dirección deportiva del equipo desde su retiro hasta últimas fechas.
Este equipo se fue deteriorando desde antes de la salida de Romano. Brailovsky fue cesado antes de tiempo, pues el equipo no jugaba mal pero no tenían los resultados que anhelaban. Antes del Ruso estaban los hermanos Tena. Ellos también se defienden diciendo que no los dejaron trabajar y por ello los resultados no se dieron. ¿Qué cara pueden dar a la afición si una persona que lleva solo 2 semanas de trabajo, ha dado más resultados y satisfacciones que lo que ellos hicieron en más de un año de trabajo? ¿Cómo se pueden explicar este resurgimiento? La respuesta, en realidad, es mas sencilla de lo que parece pues no necesitan de un amuleto de buena suerte, ni cartas impresionantes de jugadores. Simplemente es corazón.
Los de Coapa se ven distintos en el terreno. Son los mismos jugadores pero tienen algo nuevo. Se les ve espíritu de equipo. No jugaron como siempre. Ante Monterrey sacaron la casta en un partido donde solo era el trámite para terminar lo más decorosamente posible el torneo. De hecho, la fanaticada que asistió al estadio no solo salió sorprendida del Coloso de Santa Ursula, sino muchos de ellos extáticos ante el desempeño de hasta en ese partido, desangelado equipo azulcrema. Fué solo un gol pero ese gol valió para volver amnésico al Americanismo y hacerlo volver a creer.
Había reservas de los escépticos. ¿Cómo remontar un marcador de dos goles de diferencia ante el mejor equipo de Brasil? Con heroísmo señores, con heroísmo.
Si, claro, Paco Memo y Cabañas. Pero sólo son los que se vieron. Detrás de ellos aparecieron jugadores que estaban dormidos y pese a no jugar tan brillantemente como se espera en este nivel de futbol, dieron la cara y fabricaron una máquina del tiempo donde todo el equipo se subió y conquistó una vez más el Maracana, el estadio más importante de Brasil. Primero lo hicieron los uruguayos a nivel selección. Ahora lo lograron los mexicanos a nivel club.
Todavía no termina el sueño de los americanistas. ¿Quién sabe? Quizás se traigan la Copa Santander Libertadores. Con el corazón como apoyo, todo puede suceder.

2 comentarios:

Rodolfo Anzaldua dijo...

Me gustó, corta pero al grano. no había necesidad de hacer esta más larga.

Calif. 10.

Pablo Cárdenas dijo...

me gusto, le hechaste un poco de flores con lo de que se van a traer la libertadores, les deseo lo mejor en esa, pero es el america, le hubieras tirado con todoo!